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Retiro: el barrio donde Buenos Aires muestra todas sus capas a la vez

Hay pocos barrios en Buenos Aires que concentren tanta historia, tanta contradicción y tanta belleza en tan poco espacio. Retiro es uno de ellos. A pocas cuadras del río, entre palacios belle époque y uno de los nodos de transporte más concurridos del país, este barrio es una síntesis perfecta de lo que hace única a la ciudad: su capacidad de convivir con sus propias paradojas sin perder el estilo.

Un nombre con historia

Retiro: el barrio donde Buenos Aires muestra todas sus capas a la vez

Hay pocos barrios en Buenos Aires que concentren tanta historia, tanta contradicción y tanta belleza en tan poco espacio. Retiro es uno de ellos. A pocas cuadras del río, entre palacios belle époque y uno de los nodos de transporte más concurridos del país, este barrio es una síntesis perfecta de lo que hace única a la ciudad: su capacidad de convivir con sus propias paradojas sin perder el estilo.

Un nombre con historia

El nombre “Retiro” viene del siglo XVII, cuando estos terrenos albergaban una quinta de descanso del gobernador Agustín de Robles. Con el tiempo, el lugar fue campo de maniobras militares, mercado de esclavos y luego, con la prosperidad del siglo XIX, uno de los sectores más codiciados de la ciudad. Fue entre fines del 1800 y principios del 1900 cuando las familias más pudientes decidieron trasladarse a esta zona para escapar de las grandes pestes, como la fiebre amarilla. Su llegada no pasó desapercibida: aprovecharon a construir palacios gigantescos, al mejor estilo europeo, donde vivían familias enteras de un mismo apellido. De a poco, Retiro fue cobrando ese aire de élite parisina que su arquitectura todavía transmite. LA NACION

La Plaza San Martín: el corazón del barrio

El alma de Retiro es la Plaza San Martín, uno de los espacios públicos más elegantes de Buenos Aires. Diseñada por el paisajista Carlos Thays a finales del siglo XIX, la plaza desciende en terrazas arboladas hacia la avenida del Libertador, con jacarandás que en primavera la tiñen de violeta. En su punto más alto se alza la estatua ecuestre del General José de San Martín, el libertador que da nombre al lugar y que mira, siempre, hacia el norte.

El Palacio Paz y el Círculo Militar

Sobre uno de los frentes más imponentes de la plaza se levanta el Palacio Paz, una construcción realizada por el arquitecto francés Louis-Marie Henri Sortais a pedido de José Paz, periodista, político, fundador del diario La Prensa y miembro de una de las familias más poderosas de la aristocracia argentina. En 1938 el palacio fue adquirido como sede del Círculo Militar y hoy alberga también el Museo de Armas de la Nación. Su interior es de una suntuosidad extraordinaria: salones de estilo Tudor, una biblioteca de inspiración gótica inglesa, una sala de billar con cielorrasos tallados y una gran chimenea de mármol. Se pueden hacer visitas guiadas con reserva previa, y la experiencia vale completamente la pena. CadaviajeunmundoBuenos Aires Historia

El Palacio San Martín (Cancillería)

Justo al lado, el Palacio San Martín —también conocido como Palacio Anchorena— es otro de los grandes exponentes del estilo Beaux Arts en la ciudad. En 1905 el arquitecto Alejandro Christophersen diseñó sus bocetos para la familia Anchorena, una de las más poderosas del país. Hoy funciona como sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, y su fachada de mármol y hierro forjado es una de las más fotografiadas del barrio. Cadaviajeunmundo

El Edificio Kavanagh: el rascacielos con historia de venganza

Frente a la plaza, el Edificio Kavanagh rompe el cielo con su silueta escalonada. Inaugurado en 1936, fue en su momento el rascacielos de hormigón armado más alto de Sudamérica, con 31 pisos y 120 metros de altura, y el primer edificio para viviendas de Buenos Aires que contó con aire acondicionado. Por decisión de la UNESCO, desde 1999 integra el Patrimonio Mundial de la Arquitectura de la Modernidad. Pero más allá de los récords técnicos, el Kavanagh tiene una historia que seduce: se dice que Corina Kavanagh lo mandó construir como una forma de venganza, ya que su hija había sido rechazada por la aristocrática familia Anchorena. La construcción del rascacielos bloqueó deliberadamente la vista de la Basílica del Santísimo Sacramento desde el Palacio Anchorena. Arquitectura con rencor, el más elegante de todos. Toribio Achaval + 2

El Hotel Plaza: un siglo de lujo frente a la plaza

Completando el perímetro de la plaza, el histórico Hotel Marriott Plaza es otro de los edificios que definen la identidad del barrio. Inaugurado en 1909, fue durante décadas el punto de encuentro de presidentes, artistas y celebridades internacionales. Su salón principal y su fachada de inspiración francesa lo convierten en una pieza más del gran museo a cielo abierto que es Retiro.

El Palacio Ortiz Basualdo: la Embajada de Francia

En la esquina de Cerrito y Arroyo, sobre el límite con Recoleta, se alza uno de los edificios más bellos del barrio: el Palacio Ortiz Basualdo, sede de la Embajada de Francia desde 1939. Es un símbolo de la arquitectura Beaux Arts, construido por el arquitecto francés Paul Pater. Su presencia sobre la calle Arroyo refuerza ese aire europeo que impregna toda la zona y lo convierte en uno de los edificios más elegantes que se pueden admirar desde la vereda. LA NACION

La calle Arroyo y el Palacio Estrugamou

El escritor Eduardo Mallea la llamó “el codo aristocrático de Buenos Aires”. La calle Arroyo nace en Carlos Pellegrini y desemboca en Esmeralda con una curva suave y una secuencia de fachadas que parece sacada de otro siglo. Entre sus joyas más notables está el Palacio Estrugamou, construido por el arquitecto suizo Jacques Dunant y el francés Gastón Mallet, otro ejemplo típico de la arquitectura francesa durante la belle époque porteña. La calle se completa con galerías de arte, anticuarios y mansiones recicladas que invitan a recorrerla despacio, sin apuro. LA NACIONCadaviajeunmundo

Las Galerías Pacífico

A pocas cuadras, sobre Florida, las Galerías Pacífico son otro edificio que no puede pasarse por alto. Diseñadas por Francisco Seeber y Emilio Bunge al estilo del Bon Marché de París, albergan en sus cúpulas murales realizados por grandes plásticos argentinos: Berni, Castagnino, Spilimbergo y Urruchúa. Fueron declaradas monumento histórico en 1989. Hoy funcionan como shopping, pero la arquitectura y el arte del techo siguen siendo el verdadero atractivo. Buenos Aires Historia

La Torre de los Ingleses y el Monumento a los Caídos en Malvinas

La Torre Monumental —conocida popularmente como la Torre de los Ingleses— fue una donación de los residentes británicos con motivo del centenario del primer gobierno patrio y se inauguró en 1916. De estilo renacentista, fue construida con materiales traídos de Inglaterra. Su reloj tiene un péndulo que mide 4 metros y pesa más de 100 kilos. Permite subir a su mirador para tener una vista panorámica del barrio y del río. Muy cerca, el Monumento a los Caídos en Malvinas, con las 649 placas de los soldados argentinos muertos en el conflicto de 1982, invita a la pausa y la reflexión. LA NACIONBuenos Aires Historia

La Estación Retiro: un palacio para los trenes

La estación fue diseñada por arquitectos e ingenieros ingleses, y casi la totalidad de los materiales usados para construirla fueron traídos del Reino Unido. La terminal abrió las puertas de su gran hall central —algo academicista, algo industrial— en 1915, y volvió a brillar con aquel mismo esplendor desde 2017, cuando se realizó una reforma integral que recuperó pisos, cerámicas y ventanales originales. Incluso si no tomás ningún tren, vale la pena entrar a admirar el techo y los detalles de hierro. LA NACION

Consejos para tu visita

Retiro se recorre perfectamente a pie. Lo ideal es empezar en la Plaza San Martín a la mañana, cuando la luz entre los árboles es especial, y continuar hacia la Torre Monumental y el monumento de Malvinas. Después del mediodía, la calle Arroyo y sus alrededores son perfectos para una caminata más tranquila. El barrio tiene buena conexión en subte (línea C, estación Retiro). Para quienes quieran profundizar, hay visitas guiadas al Palacio Paz con reserva previa que resultan imperdibles.

Un barrio que no se agota

Retiro es uno de esos lugares que revelan algo nuevo en cada visita. No importa si es la primera vez que pisás Buenos Aires o si la conocés de memoria: este barrio siempre tiene una esquina, una fachada o una historia que todavía no habías visto. Eso, en el fondo, es lo que hace grande a una ciudad.